En la actualidad, tanto las nuevas tecnologías de la información y la comunicación como las estrategias didácticas han modificado sustancialmente los procesos de enseñanza, y conceptos como "interactividad", "construcción social del conocimiento" y "aprendizaje colaborativo" toman pleno sentido en el e-learning, que además se adapta perfectamente a las exigencias de una sociedad que demanda cada vez más formación, de carácter general o especializada pero siempre de gran calidad, y que sin embargo no puede acudir a los centros de formación tradicional, ni mucho menos seguir un calendario presencial.
Los roles del docente, que aparecen unificados en la formación presencial, se presentan en la formación on-line diversificados en un equipo interdisciplinar de profesionales(docentes, investigadores, comunicadores, técnicos,entre otros). Los miembros del equipo de un programa de e-learning corporativo deberán desempeñar diferentes tareas relativas a:
• La planificación y diseño de programas, cursos, materiales y medios.
• La creación de contenidos del curso en cuestión.
• El desarrollo de materiales adaptados a un entorno virtual de aprendizaje.
• La búsqueda de soluciones tecnológicas que permitan ajustar los materiales a los nuevos formatos digitales.
• La planificación y coordinación de las diversas acciones formativas.
• La orientación y dinamización del grupo.
• La evaluación de los aprendizajes.
El tutor virtual podrá variar sus procesos en función de las tecnologías multimedia que se considere incorporar en los productos e-learning.
Se destaca la figura del tutor como profesional que asume funciones orientadoras, académicas y de facilitador.
Considerando todo lo expuesto hasta ahora, podríamos resumir las actuaciones de un buen tutor en torno a las siguientes estrategias de enseñanza:
• Planificar y organizar cuidadosamente la información y contactos con los participantes.
• Explicitar los objetivos que se pretenden alcanzar con la realización del curso.
• Motivar para iniciar y mantener el interés por aprender.
• Presentar y clarificar contenidos didácticos significativos y funcionales.
• Solicitar la participación de los alumnos a través de los distintos medios disponibles en el entorno virtual de aprendizaje.
• Estimular el aprendizaje activo e interactivo.
• Incentivar la autoformación, integrando apoyos motivadores al aprendizaje para el logro de altas metas.
• Potenciar el trabajo colaborativo en grupos de aprendizaje.
• Facilitar el feedback personalizado como primordial fuente de refuerzo.
• Promover la transferibilidad de los aprendizajes al contexto profesional.
• Reforzar el autoconcepto y respetar la diversidad de los grupos de aprendizaje.
• Evaluar formativamente el progreso de los alumnos.
Todo este proceso requiere una serie de cualidades en el formador, que deberán considerarse seriamente antes de afrontar la puesta en marcha de un proyecto de e-learning corporativo.
Consciente de la importancia del rol como formador en el contexto de construcción de nuevos espacios de la aldea global.
Actitud de aprendizaje permanente.
Analítico, creativo y recursivo en la solución de problemas, además actitudes inherentes al trabajo en equipo, a la convivencia y al respeto por los demás.
A todas las competencias que tenenemos en el aula le tenemos que agregar
aquellas que se requieren en un amibiente virtual: conocimiento, comunicación,
medios tecnológicos. Nos viene bien una excelente capacitación permanente
on-line para implementar nuevas estrategias y competencias en la
formación.
De acuerdo a la clasificación dada en el proyecto Prometeo
(Estudio sobre competencias para E-learning) existe una clasificación que
podemos seguir: Competencias tecnológicas, de diseño, tutoriales y de gestión.
Podemos completarlas con algunas que ya tenemos citadas en el sitio.
